DICKENS LIBROS
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De premios, inscripciones y torneos.
Esa cosa llamada ajedrez.
2001: Odisea terrenal.
Disposiciones fisicas del Sr. Quant.

KRAMNIK SÍ O SÍ EL NÚMERO UNO
Escribe: Héctor Alvarez Castillo
alvarezcastillo@sinectis.com.ar
¡Murió el rey, viva el rey! Cuesta aceptar que el ogro de Bakú ya no es quien fuera por el transcurso de quince años. Tanto cuesta esto y tan desconfiada y suspicaz ha llegado a ser la opinión pública que en estos días bullen voces que hablan de tongo, chateos en ICC con discusiones donde aflora un aire de hinchada, notas de GM donde el que escribe siente que debe hacernos saber que Kasparov es Kasparov, que un resbalón no es caída, haciendo evidente que la figura del vencedor no logra romper el encandilamiento. Se dice que lo de Londres fue entrega pensando en la bolsa que viene. Es cierto que Garri después de las dudas que dejo su juego en el último match contra Deep Blue puede hacernos fabular hipótesis de las más variadas y todas dirigidas hacia un camino común. Esta suma de elementos y juicios se realiza dejando al margen de cualquier cuestión a la maestría y a la personalidad de Vladimir Kramnik, figura opaca en comparación a la del ogro; también gris con sus veinticinco años si contemplamos al Korchnoi retador y rebelde al sistema, quien a los cuarenta años se las veía regularmente cheek to cheek frente a Karpov. ¡Hasta Tolia emerge con mejor talante! Estos elementos que parecen demasiado ajenos, - y que sí lo son en el momento de mover las piezas- se diluyen en el imaginario de los espectadores cuando éste trabaja por su cuenta dejando a un costado datos más que elocuentes, por ejemplo, que de las casi últimas cien partidas -disputadas quizás en el más alto nivel de la historia del ajedrez- perdió un solo encuentro -ante Michael Adams- y que así y todo triunfó en ese evento. Recordemos que Kasparov no lo vence desde 1997 y que hasta este encuentro estaba 3 a 3 con 18 empates, y que raspando puedo alcanzarlo en el marcador de un match de ping-pong a 24 juegos, disputado en dos jornadas, quedando 12 a 12 tras ganar puntos en los encuentros finales.
Sabemos -no sólo por especulación, sino por haberlo observado en la práctica- que cuando se enfrentan los dos mejores ajedrecistas del momento en una larga y por todos lados extenuante lucha por el título, los errores que se cometen, las imprecisiones que comprobamos, los deslices, intercambio de colgadas, ceguera ante golpes tácticos de aficionado e idas y vueltas en la ventaja, son ingredientes que no se pueden dejar de mencionar. Luego de las quince partidas desarrolladas en Londres, donde la tensión alcanza el punto más alto, tal vez se puedan hacer preguntas básicas en relación a la cuestión principal: ¿Cuántas jugadas merecedoras de un signo de interrogación realizó Kramnik en todo el desarrollo del match? ¿Y de doble signo de interrogación? No estamos buscando hablar de máquina de jugar ni de elevar a la categoría de perfecto a ningún mortal, como en su tiempo sucedió con Capablanca -aún cuando no es casual que aquél sea su jugador preferido-, pero, hallar puntos débiles y movidas realmente flojas en el nuevo Campeón Mundial -porque no es ni más ni menos eso: el nuevo Campeón Mundial- no es tarea que pueda acometerse a la ligera.
Nadie es imbatible, eso lo sabemos muy bien, todos hemos visto a Tyson rodar por el piso y recibir golpes estando groggy, pero, aún cuando lo sabemos hasta el hartazgo, construimos argumentos que nos disuaden de ver la realidad tal como es. El ogro de Bakú no acapara demasiadas simpatías, pero, así y todo: cómo cuesta aceptar que fue vencido y que ese gigantón de más de cien kilos le hizo el uno dos y lo dejó tendido en la lona.
Kramnik es el número uno y el resto empieza a ser historia.

MAS BARRERA QUE VENTURA
Por Héctor Alvarez Castillo
alvarezcastillo@sinectis.com.ar
Sin irnos muy atrás en la historia, durante la década del '90 los conflictos entre la FEMEDA y la FADA llegaron al punto de juicios, sentencias, idas y vueltas judiciales, que desperdiciaron demasiada energía, vínculos y prestigio. Al mismo tiempo nuestros jugadores más fuertes, nuestra antigua y preciada elite, fue testigo en carne propia de cómo sus probabilidades de salir bien colocados en los magistrales cada vez eran más remotas, tan remotas como son ahora las posibilidades de participar en ellos. Visto desde otro ángulo se puede enunciar que en este período logramos un campeonato mundial juvenil, dos campeonatos mundiales por equipos en la categoría sub 26, también sudamericanos y títulos de GM, MI y MF, como nunca hasta entonces. Pero, a la hora de la mayor verdad, nuestro actual número uno está lejos de pertenecer al grupo de los 100, para dar una cifra que antes resultaba por demás exagerada. Y si la cabeza es así, imaginemos las chances del resto. Mucha energía, vínculos y prestigio se disparó sin poder alcanzarse una meseta desde la cual serenar los ánimos y planificar con noción de futuro, y no tener que estar salvando continuas coyunturas.
Ahora nos encontramos con que la gente de la FEMEDA de los '90 es la esencia de la FADA del 2000. Recuerdo un chiste de aquella época que decía que los juicios que algunos dirigentes iniciaban de un lado del mostrador los iban a tener que pagar ellos mismos cuando estuviesen sentados del otro. La situación que se hereda es peor que la de un mal juicio, se ubique uno en el sitio que prefiera, porque ahora ya no hay buenos lugares. Nada quedó virgen. Argentina es Argentina a lo ancho y a lo largo.
Al nombrar a esos maestros que son los representantes del nivel y la actividad nacional reflexionamos en lo poco que pueden cotejar con sus pares de otras naciones y así adquirir enseñanzas. Hasta el momento existía un ámbito que salvo excepciones era la salida a la arena magistral, ese ámbito lo conformaban las participaciones a los mundiales promocionales, los torneos panamericanos y las olimpíadas. Allí nuestro ajedrecistas podían sentarse ante los mejores jugadores del mundo y cachetazo va, cachetazo viene, sumar temple y conocimientos. Pero en el 2000, en el primer año de ejercicio de la presidencia de Nicolás Barrera, esto no fue así.
En distintas columnas, notas informativas, cartas de jugadores y -por lo que se comenta- nuevos juicios, se puede tomar conocimiento de una serie de incumplimientos, demoras y desprolijidades que nos ponen de cara al abismo. No es mi intención volver aquí sobre tales datos, pero, la manera cómo se llega a los Juegos Olímpicos rebalsa el vaso. Y aquí no se trata de emitir opiniones que buscan más bien castigar desde afuera ni de hablar de vergüenza. Pero, el panorama se presenta demasiado desalentador y como en toda relación, cuando las cosas llegan a un punto de mutua desconfianza y agresiones de ambos lados, poco queda por hacer. Y aquí veo por una parte a la comunidad ajedrecística con muchos defectos y fallas, pero que, debido a su magnitud, siempre está en constante movimiento, y por el otro lado, a la dirigencia, sin representación firme en ninguno de los segmentos de aquella comunidad con la cual si no se identifica al menos debe saber seducir y no herirla regularmente.
Tal vez sea el momento de tener un gesto que a la postre los enaltecería: que la actual Comisión Directiva de la Federación Argentina de Ajedrez presente su renuncia en pleno y llame a elecciones anticipadas. Dirigir una Federación Nacional como la nuestra, con un proceso en crisis y magros, por no decir nulos ingresos, sumado a que toda la sociedad no está en mejores circunstancias- es una ardua y embarazosa tarea para la cual posiblemente los actuales dirigentes no están capacitados o no tienen los "contactos" necesarios y el apoyo de la "gens". Ambos son elementos imprescindibles al momento de tener que solucionar los inconvenientes que surgen. Dar un paso al costado considero que es el único camino viable no solo para ellos, sino para la suerte de nuestra Institución señera y también del ajedrez argentino en todos sus flancos.

CRÓNICA Y REFLEXIONES ACERCA DE LAS SEMIFINALES DEL CAMPEONATO ARGENTINO
Escribe: Héctor Alvarez Castillo
Del 29 de agosto hasta el 6 de septiembre último, se disputaron en el predio del Centro Recreativo Nacional de Ezeiza las Semifinales del Campeonato Argentino Superior. Este torneo -que contó con 53 representantes de 14 federaciones y se festejó a 9 rondas y por sistema suizo- clasificó a los ocho primeros jugadores al turno final, a disputarse, posiblemente, en la provincia de San Luis durante las primeras dos semanas del mes de octubre próximo.
Se puede decir y sin exagerar que estas Semifinales comenzaron cerca de dos meses atrás, antes que se pusiera el primer reloj en marcha, al saberse que se iban a realizar en Ezeiza en nueve jornadas consecutivas y sin premios. A ellas estaban invitados a participar todos los jugadores de entidades afiliadas que superaran los 2349 puntos de Elo y seis representantes más por federación -item que tocaremos más adelante. Esta propuesta inicialmente podía hacernos creer que íbamos a tener un abierto que además de reunir a una gran cantidad de jugadores, citara a muchos maestros en su intento de llegar a disputar el turno Final. Pero, no fue así y -en este último punto- fue todo lo contrario. Las quejas que en el ambiente empezaron a sonar fueron en síntesis por dos motivos: el lugar -la pretensión general fue que ésta se realizaran en la Ciudad de Buenos Aires- y la falta de premios. Se habló de un espontáneo boicot de los jugadores titulados hacia esta decisión de la nueva Comisión Directiva de la FADA. Los maestros habrían decidido no participar por entender que un torneo de estas características iba contra su profesionalismo.
Si hacemos un esfuerzo y nos ubicamos en la mayor objetividad que podemos alcanzar, consideramos que el proyecto de FADA tenía en su génesis un conflicto de posiciones. Por un lado se solicitaba a los participantes una disposición amateur: que jugasen sin premios en efectivo, no obstante abonar $ 60.- como inscripción. Y a la vez se les pedía que durante nueve días seguidos se avinieran a sentarse ante un tablero a las 16.00 horas en punto y en un predio nacional dentro del Partido de Ezeiza. Esto significaba que si provenían del interior y pagaban $ 100.- en concepto de estadía, se alojaban en el citado lugar por el término de la competencia, de otra manera diariamente debían ir y volver a sus hogares. Unos y otros, bastante fácil es darse cuenta, debían dejar abandonadas sus ocupaciones laborales. Se sumo a estos inconvenientes que sólo había 50 plazas para alojar a los semifinalistas y acompañantes, teniendo prioridad todos aquellos que viviesen a más de 50 kilómetros del predio.
Este panorama previo fue la principal causa de la numerosa deserción entre el grupo de los mejores ajedrecistas de nuestro país que debían disputar esta etapa, llámense estos: Sorín, Zarnicki, Slipak, Tempone o Rubinetti, entre otros.
¿Cómo se esmeró la FADA para compensar estas condiciones que desde un principio no se presentaban como las deseables? Acerca del traslado al predio de Ezeiza, para los que no se alojaban en el mismo, dispuso un micro confortable que diariamente realizaba dos paradas de ida y de vuelta -Once y Liniers- y que solucionó correctamente el problema del transporte. Cabe señalar que por las noches, luego del fin de las rondas, el micro comenzaba su viaje de vuelta a Buenos Aires recién después que los jugadores hubiesen cenado y conocido el fixture del día siguiente. Además de la cena, a los jugadores se los convidaba con una balanceada merienda, que -junto a aquélla- fue una grata sorpresa para todos. Es bueno mencionar que a los visitantes al torneo, en todos los casos, se los invitó a compartir la mesa con los participantes.
El grupo humano que estaba a cargo de la organización siempre permaneció cerca de los jugadores. Esto vale tanto para Juan Luján, que ofició como Director del torneo, hasta Nestor Calúa, que hizo de Coordinador del mismo. No escapándosele a éste ni el menor detalle para hacer cumplir las exigencias de silencio y atención necesarias. Cuando una puerta hacía ruido al cerrarse, inmediatamente improvisaba una solución merced a una cinta de embalaje, si afuera -por las características del recreo- aparecían chicos ante los ventanales, era el primero en darse cuenta y pedir que se retiraran o se comportasen sin alterar la calma del ambiente. El equipo de árbitros estuvo integrado por el A.I. Alcires Miguel Calúa como Árbitro Principal y Héctor Fiori y Mariana Trench como Árbitros ayudantes. En ningún momento hubo reclamos relevantes y los apuros de tiempo no trajeron más consecuencia que las habituales. No quedó nada en lo arbitral que sea motivo de polémica. En la misma inauguración, Alcires Calúa indicó que las partidas debían decidirse en el tablero, adelantando que en contadas ocasiones podía tener injerencia un fallo que proviniera del árbitro a pedido de un jugador, como es la habitual solicitud de tablas cuando queda poco tiempo y un bando considera que no puede perder "ajedrecísticamente" en esa posición. El trabajo de este grupo fue completado con la feliz entrega al promediar la ronda del boletín del torneo con todas las partidas incluidas del día anterior. Material estimable tanto para la preparación de las partidas como de documento del evento.
La propuesta de la Federación Argentina de invitar a cada entidad afiliada a enviar seis representantes para intervenir en las Semifinales del Campeonato Argentino Superior de este año, sin distinguir en las plazas otorgadas la población de ajedrecistas activos y la fuerza de los mismos que componen cada federación, tiene ventajas y desventajas. Lo primero que se nos presenta es la facilidad o dificultad que para clasificar observa un jugador cuando evalúa la disparidad general de los rivales que debe enfrentar en una u otra zona. El ranking promedio de los torneos superiores habla por sí solo. Pero, a favor de esta iniciativa hay algo muy importante -en especial en un momento tan poco iluminado para nuestro ajedrez. Con esta medida cada federación puede hacer cotejar a seis de sus mejores y promisorios valores de igual a igual en una competencia a nueve rondas donde trabará conocimiento y medirá su maestría. Esta posibilidad traerá aparejados beneficios en todas la fases que hacen al plano deportivo. Para ilustrar esto comento el caso de la Federación de la Provincia de Mendoza que junto a los reconocidos Alejandro Needleman y Jorge Luis Fernández -a la postre clasificado al turno final- envió al cadete Leonardo Duarte de apenas 13 años -tablas en la 5ta. ronda contra el maestro Facundo Quiroga- y al juvenil Martín Herrera. Ambos jugadores de buena actuación.
Desde el inicio y al contemplar el listado y ranking de los participantes se podía prever que -salvo alguna sorpresa- el torneo iba a transcurrir con una serie de empates en los primeros tableros, luego de las primeras rondas. El sistema de desempate que por reglamento de FADA se utiliza (Bucholz de 8, se elimina el peor de los 9 rivales), entendemos que favorece a los jugadores de arriba el tranquilo tránsito hacia el fin del evento. Por el corte que se realiza ronda a ronda a efectos del pareo y el ir realizando tablas de maestros en las partidas que -de disputarse- serían de peligro y en muchos casos cruciales, los jugadores más reputados actúan como un equipo que se largara a hacer una carrera de postas teniendo del otro lado y como rivales a individualidades sin ningún apoyo. Es indudable que se clasificaron los mejores y que tener Elo más alto funciona como justificado mérito, pero, el resolverse el desempate en los puestos clasificatorios -los palmares del torneo- por Bucholz y haciendo este análisis, no parece ser un buen aliciente para la competencia. Si los desempates fuesen mediante un minitorneo -el cual podría festejarse entre una o dos jornadas, según la cantidad de participantes, y a tiempo menor que el usado durante el evento- probablemente el deseo de no caer en esta nueva justa alentaría el tomar riesgos. Otra posibilidad que también llevaría a disputar con más interés las partidas duras es el incentivo de los premios. Este punto tiene el lado débil -ya lo sabemos por experiencia- de los pozos comunes. Pero, eso es harina de otro costal. Por otra parte, si uno quiere que un maestro se esfuerce es correcto a su vez que ofrezca algo que justifique ese esfuerzo.
Una falencia importante por el lado de FADA -y que deseamos que sea subsanada en el futuro- es la falta de un parque de relojes digitales que posibiliten la devolución de tiempo (20 segundos por movida es lo habitual), luego del uso completo del tiempo inicial. Al término de la tercera ronda sucedió un inconveniente en el cual se hace más que evidente que en la actualidad, en partidas de torneo que se disputan a finish, no se pueden emplear los antiguos relojes con sistema mecánico. En el encuentro entre Carolina Luján y Carlos Schuster, en un final de peones h y f por bando más caballo y alfil para Luján y caballo y torre para Schuster -estando éste sumamente apurado por tiempo- llegó a tomar el caballo blanco, quedando en el tablero mate en una. Luján una jugada antes reclama tiempo, dice que la aguja está enganchada, y ésta en la jugada posterior cae. Resultado final 1-0. Otra historia, muy probablemente, hubiese sido con los relojes que desde 1993 aconseja la Federación Internacional y que son usados en los certámenes oficiales.
Falta decir que el lugar era cómodo, la comida buena y que sería bueno mejorar la iluminación de la sala donde se disputó el torneo. Aquéllos que participaron finalmente concluyeron dando un visto bueno a los esfuerzos hechos por los dirigentes en un país que navega en una balsa enclenque con un mar embravecido. En el acto final se agasajó a los recientemente triunfadores del Mundial Juvenil por Equipos celebrado en Brasil: M.I. Rubén Felgaer y al Campeón Metropolitano Gastón Varela, y al entusiasta maestro Francisco Benko, que recibió calurosos aplausos de todos los presentes.

AJEDREZ AL MARGEN DEL AJEDREZ (1)

Escribe: Héctor Alvarez Castillo

Cuenta la leyenda que Sissa, hijo de Dahir y encargado de educar al príncipe real, inventó un juego en el cual a modo de instrucción el rey fuera la pieza principal, pero nada pudiese hacer sin la ayuda de los súbditos. Aquel príncipe, en gesto de agradecimiento, ofreció a Sissa lo que a éste le antojara. Así fue como tuvo el sabio una segunda ocasión de enseñar humildad a su discípulo: pidió un grano de trigo por la primera casilla del juego, dos por la segunda, cuatro por la tercera y continuó doblando de esta manera la cifra hasta alcanzar el escaque sesenta y cuatro, el último del tablero de su invención; solicitando que a la postre la reunión de tales granos le fuese entregada. Esta petición que inicialmente parece tonta, arroja la cantidad de 18.446.744.073.551.615 de semillas. Nuestro generoso príncipe, a semejanza del síndico de la historia del flautista de Hamelin, no pudo cumplir con su promesa. Desde ese origen de leyenda y oscuridad el ajedrez ejerce sobre sus iniciados una fascinación inagotable.

A Jorge Luis Borges se le aparecía como un rito. Con este calificativo lo refiere en su primer soneto consagrado al juego, agregando en otra composición:

También el jugador es prisionero
(La sentencia es de Omar) de otro tablero
De negras noches y de blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza
De polvo y tiempo y sueño y agonías?

Sirviéndose el escritor del paralelo con el juego regio para plantear poéticamente su problemática metafísica. La libertad y el poder que en apariencia ejerce el hombre en el mundo que ha creado, contrastan con los severos límites que le impone el universo, mostrándole de este modo la falta de gobierno sobre sus actos y los acontecimientos.

Con el tiempo los artistas han pasado a utilizar regularmente la metáfora del ajedrez como elemento adecuado a sus fines. Contemporáneamente quien tal vez con mayor difusión realizó esta experiencia es el cineasta Ingmar Bergman en su film El séptimo sello. En él la muerte disputa una partida contra Antonius Blok que va a decidir la suerte de este personaje. Y como el arte vuelve sobre sí mismo al erigirse en fuente, en el poema Ajedrez del chileno Waldo Rojas hallamos que éste recrea la escena y los motivos que en ella conspiran, para decirnos:

Antonius Blok, quien volvía de las Cruzadas, no tuvo en cuenta
que a Dios no le habría gustado el ajedrez
aun cuando de veras hubiera algún día existido.

Thomas Stearns Eliot, en el segundo poema de La tierra baldía, escribe:

Y jugaremos una partida de ajedrez,
Apretando nuestros ojos sin párpados, esperando que llamen a la puerta

para remitirnos luego a Women beware Women del dramaturgo inglés Thomas Middleton, célebre por su A game at chess. Como se ve es notoria la abundante cantidad de menciones que se hacen del juego de ajedrez, apoyándose en él tanto como símbolo y metáfora o como simple pasatiempo que mantiene su presencia en los hechos humanos.

Podemos interrogarnos, siendo acordes con el tono de este artículo: ¿qué hay con los jugadores de ajedrez, al margen del ajedrez? El Dr. Reuben Fine -que en su momento fuera candidato al campeonato del mundo y, por otra parte, un notable psicoanalista e historiador de esta disciplina- nos habla sobre esto en su ensayo Psicología del jugador de ajedrez. En ese trabajo cuenta, entre otras cosas, que el Gran Maestro polaco Akiba Rubinstein sufría la idea paranoide de ser perseguido, y que "si un desconocido entraba en su habitación, Akiba Rubinstein salía corriendo o incluso se arrojaba por una ventana". De Wilhelm Steinitz, que fuera Campeón Mundial en el siglo XIX, nos comenta que decía estar en comunicación directa con Dios y que podía darle la salida y peón de ventaja y, no obstante, ganarle.
Pero, no todos los casos son como éstos, aun cuando siempre esté viva esa fascinación de la cual hablábamos en el comienzo, eso que hace decir al Gran Maestro danés Bent Larsen que el ajedrez es "una hermosa amante a la que volvemos una y otra vez, sin que importen las muchas veces que nos rechaza". No son menos elocuentes las palabras dichas a modo de confesión por el Campeón Mundial de la PCA, Garri Kasparov, cuando nos relata su propio inicio en el juego: "... y yo creía haber llegado a un país encantado, al país encantado de las piezas de ajedrez".

(1) Ajedrez al margen del ajedrez fue publicado por primera vez el domingo 13 de mayo de 1990 en el Suplemento Cultural del periódico La Prensa; posteriormente, en el mes de junio de 1994 lo divulgó el mensuario Ecos de Palermo.

CALIBÁN CALIFA KHALIFMAN

"I'll be wise hereafter,
And seek for grace." (1)
The Tempest, 5.1.294-295
William Shakespeare

"El título mundial ha desempeñado su papel. Es una fórmula anacrónica necesitada sólo por los oficiales de la FIDE y por los mismos campeones. ¡Permítame decirle que la FIDE es un fracaso total! Sobrevive solamente vendiendo competiciones a los patrocinadores."
Aprendiz de brujo: Un caballo es más veloz que otro.
David Bronstein

1.
Es posible que algunos, debido a la celeridad de estos tiempos, se hayan olvidado que tras la muerte de Alexander Alekhine (1892-1946), se inauguró para la lucha por el Campeonato Mundial de Ajedrez el proyecto más eficaz y democrático conocido hasta entonces. En 1948 se disputó en dos etapas -La Haya y Moscú-, un torneo quintangular a cinco vueltas entre los considerados principales exponentes del juego. El ganador fue proclamado Campeón Mundial, título que estaba vacante desde la defunción del astro ruso. El certamen pudo reunir a seis jugadores si no hubiera sido por la deserción voluntaria del talentoso Reuben Fine, y por la negativa de Mijail Botvinnik -quien a la postre se alzaría con el primer puesto y el título-, a la inclusión de nuestro ajedrecista más fuerte: Miguel Najdorf. Este evento fue el primero en el cual la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) arbitró soberanamente en la disputa por el máximo galardón.

2.
En el medio siglo que continuó, la historia del ajedrez se nutrió como nunca de jugadores de alto nivel. La realización cada vez más asidua de torneos abiertos, la regularidad con la cual se organizaron los torneos zonales e interzonales, sumado al festejo cada dos años de Olimpíadas, con un número siempre creciente de los países que intervienen, fueron benignos factores que actuaron como caldo de cultivo para la divulgación cada vez mayor del juego, favoreciendo notablemente el progreso teórico del mismo. Con sólo tener en cuenta el escenario de 1925, momento en el cual aparece en Berlín una obra capital en el estudio del ajedrez: Mein System, de Aron Nimzowitsch, podemos ante la inmanejable cantidad de información actual admirarnos de la velocidad de los cambios. En nuestro fin de siglo centenares de publicaciones, colecciones de libros especializados, con el agregado en la última década de la aparición de programas de informática diseñados específicamente, y ahora las páginas de internet, hacen que este juego de treinta y dos piezas poco tenga que envidiar a las ciencias en su búsqueda de la verdad.

3.
A la par de este balance es esencial hablar de tres momentos coyunturales que sobresalen por encima del resto, y que alteraron cada uno a su modo la carrera hacia el título mundial. El primero de estos a nuestro juicio es la implementación después del Torneo de Candidatos de Curaçao, 1962 -por las razones que esgrimió Robert Fischer-, del ciclo de matches del cual, por eliminación directa, emerge el desafiante oficial para medirse con el campeón. Este sistema duró, sin sobresaltos, hasta 1996, con la variante de incorporar en las semifinales de ese ciclo al mismo poseedor del título, teniendo éste desde ese momento iguales derechos y obligaciones que el resto de los jugadores. El empate en el score final de match ya no significa la retención de la corona o el paso a la otra ronda, sino el correspondiente alargue en la cantidad de partidas. Esta variación fundamental de las condiciones no ocurrió con un campeón en alza, sino con el campeón hasta ese momento más débil de la historia. Anatoli Karpov vuelve a poseer el título que perdiera ante Kasparov en 1985, como consecuencia de un match que disputa ante Jam Timman por la vacante que se produce en éste cuando el llamado genio de Bakú patea el tablero. Adelantándonos en la presentación: para nosotros ése es el tercer momento esencial a destacar en la historia del ajedrez federativo desde 1948.

4.
La segunda crisis que designamos es la suspensión del primer match entre Karpov y Kasparov, en 1984. Ya es un problema bizantino querer resolver a instancias de quién obró el entonces presidente de la FIDE, el filipino Florencio Campomanes, y más aún- teniendo en cuenta que el marcador estaba 5-3 a favor de Karpov, y conociendo el resultado del posterior encuentro entre ambos rivales-, saber a quién benefició. Pero, sobre lo que sí no quedan dudas es que no se respetaron las reglas iniciales pactadas entre las partes, con el aditamento de agregar un salvavidas para el campeón con el aggiornado accesorio del match revancha. La negativa para defender el título que hizo pública Fischer en 1975 se basaba en que no se le concedían las condiciones que él estimaba justas para enfrentar al challenger. Tales condiciones diez años después estaban más cerca de lo que cualquier estadista en aquella ocasión podría haber determinado. En ese lapso se gestó la bomba de tiempo que estallaría por un móvil publicitado como económico, un problema de bolsas, premios y contactos. Lo que en realidad estaba en discusión era la suma del poder y el control sobre el título. El número uno indiscutido no estaba dispuesto a aceptar ningún tipo de límite por parte de la FIDE, y desde años atrás venía trabajando para poder dar el mayor salto conocido por parte de un campeón, sin miramientos de ninguna índole: el cisma. Nigel Short, quien venció por encima de los pronósticos al eterno Karpov en el match final del Torneo de Candidatos, y fue erigido como desafiante oficial de la FIDE ante Kasparov, tuvo que hacer valer su derecho por fuera, en un ámbito nuevo, la Asociación Profesional de Ajedrez (PCA). ¿Quién era el creador e ideólogo de la PCA? Kasparov. Ningún otro ajedrecista tenía el poder de modificar la realidad de tal manera.
Estos tres acontecimientos o la serie de ellos, a nuestro juicio son los causantes de la situación vigente. Los últimos tres campeones oficiales de la FIDE en el término de estos 27 años -si pensamos en el Karpov versión '99-, no han perdido su título en el tablero. Esto al menos echa un velo de sospecha sobre la conducta de los dirigentes responsables, o algo serio pasa con los jugadores.

5.
Por declaraciones a la prensa de parte de algunos de los maestros que compitieron en el torneo de Las Vegas, se puede presumir que esta modalidad para el Campeonato Mundial no es a juicio de ellos deficiente. En el término de pocos días pueden alzarse con una buena cantidad de dólares, desde los 6.000 iniciales a los que tienen derecho al participar. Lo que no se menciona en esta crítica favorable a la dinámica deportiva y económica de la competencia es que la ausencia natural del indiscutido número uno del mundo, Garri Kasparov, y del número dos, el indio Viswanathan Anand, despejan las posibilidades para que cualquiera de los aún selectos maestros que intervienen pueda -si en esas semanas le toca estar de buenas-, hacerse con un título al que de estar presentes los mencionados, y por supuesto, en especial el primero, esta posibilidad actualmente sólo sería motivo de ficción. Hasta el turno de semifinales los matches se disputan al mejor de dos partidas, luego al mejor de cuatro y recién el match final, del que sale el campeón mundial, se realiza a seis encuentros. De mediar empate en la cantidad de partidas asignadas en cualquiera de las etapas, el match se resuelve por sucesivos matches a dos partidas con disminución del tiempo de juego. Dos partidas y hasta cuatro, se sabe que no es en más de un caso suficiente para demostrar la superioridad de un rival sobre otro. Si bien esta modalidad no favorece que el jugador inferior venza al que en otras situaciones impondría su maestría, tampoco plantea las mejores condiciones para que se imponga en el duelo el mejor entre ambos. Un estudio de laboratorio, o una simple dolencia de hígado o un malestar estomacal, pueden tirar por la ventana en cuatro horas la preparación y los éxitos de varios años. La distancia que separa al jugador número 20 del ranking con el número 40, y a éste, a su vez, con el ubicado 60, no es un abismo, y es muy cierto que la movilidad entre ellos es constante lista a lista. Pero, todos apreciamos años a año que los top ten se modifican con mayor lentitud, y esto no es porque pertenezcan a una secta o aun grupo cerrado que tenga argumentos de fuerza sobre el resto. Sin exagerar, quizá la distancia que hay entre alguien que anda por el puesto 40 del ranking y el número uno, sea semejante a la profundidad de la fosa de las Aleutianas. El argumento esencial de esta elite es su fuerza ajedrecística. El Campeón del Mundo no es el fruto de un buen torneo.

6.
No es osado decir que tal vez Kasparov no hubiera obtenido la maestría que alcanzó en el juego posicional de no mediar en su carrera hacia el título mundial la inicial serie inconclusa de 48 partidas ante Karpov, y los subsiguientes matches contra Tolia. Para mencionar al menos un simple ejemplo de la contribución del sistema anterior sobre nuestro juego. No estoy muy seguro de las ventajas que este sistema de eliminación, llevado a la practica por la FIDE en las dos últimas ocasiones, trae aparejado. De lo que sí estoy seguro es que no volverá a ser posible asistir a un match por el Campeonato Mundial donde el challenger se dé el excéntrico gusto de sacrificar un alfil en la primera partida y de perder por incomparecencia la segunda, y no obstante esto lograr al cabo del encuentro el título de Campeón Mundial. Eran tiempos de Bobby Fischer, la economía de mercado todavía no infligía su despótico poder en todas las actividades, no había caído el muro de Berlín, y los rusos y la mayoría de los otros aún eran soviéticos o algo por el estilo, y la FIDE era más FIDE. Ahora hay que ser sensación, obtener sponsors, atraer publicidad; pero, el ajedrez: ¿qué? A este torneo, que acabó el sábado 28 de agosto con la victoria de Alexander Khalifman y su entronización como campeón mundial, ¿no correspondería por la forma en que se disputa denominarlo serie mundial, y mantener el sistema antiguo- el que era moderno en 1948-, para la elección del genuino monarca? ¿Se acuerdan del Ciclo de Candidatura? Aquí no participó Kasparov, Karpov ni Anand. ¿No tendrá razón Fischer cuando declara que es el verdadero Campeón Mundial?

7.
Botvinnik en sus últimos años se quejaba de que la nueva generación -seducida por la informática y las variantes de apertura en su preparación para la competencia-, estaba por demás preocupada en la novedad teórica, sin tener en cuenta, en su verdadera dimensión y por encima de todo factor, a la comprensión general del juego. En uno de sus poemas el Premio Nobel de Literatura de 1948, Thomas Stearns Eliot (1888-1965), señala como característica de nuestra época que a la sabiduría la cambiamos por conocimiento, y al conocimiento por información, degradando no sólo los objetivos sino también el espíritu de la búsqueda.

8.
La mayor paradoja de esta larga historia tal vez sea que cuando la FIDE se adueñó con mayor arbitrariedad del título de Campeón Mundial, es cuando su prestigio y su poder parecen estar más que nunca en baja, y no se sabe bien hasta cuándo ni hasta dónde. El desafío quizás sea acomodar la realidad al presente con inteligencia y voluntad para conservar de la FIDE los elementos más valiosos de su constitución y aquello que le dio más fortaleza ante la comunidad de ajedrecistas. ¿Se acuerda de Gens Una Sumus?

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(1) De ahora en más seré sabio,
Y pretenderé la gracia.
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Buenos Aires, septiembre de 1999
Copyright Héctor Álvarez Castillo